Educación híbrida: hacia la construcción de una propuesta educativa resiliente

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Sin lugar a duda el mundo está atravesando cambios profundos. A partir del impacto que la pandemia tuvo en los sistemas educativos, muchos expertos coinciden en la necesidad de alcanzar un modelo curricular que favorezca la resiliencia en el sistema educativo. Resiliencia definida como la capacidad de recuperarse, sobreponerse y adaptarse con éxito frente a la adversidad y de desarrollar competencias a pesar de estar expuesto a acontecimientos adversos, al estrés grave o simplemente a las tensiones inherentes al mundo de hoy.

Un sistema educativo resiliente implica un diseño curricular con estas características:

  • Que contemple distintas modalidades de aprendizaje: presencial, virtual  e híbrida.
  • Que sea flexible y posibilite cambiar de modalidad de manera rápida.
  • Que sea lo suficientemente creativo para amoldarse a los cambios que puedan acontecer.

Es aquí donde surge la educación híbrida como modelo educativo que fomenta la resiliencia. Como su término lo explicita, la educación híbrida conjuga o combina actividades sincrónicas (en vivo) y asincrónicas, intentando encontrar un balance y complementación entre ambas modalidades.  Esta combinación tiene como objetivo articular aquellos aspectos positivos de la educación presencial con el e-learning, lo que implica cambiar el ángulo y modificar prácticas tradicionales.

En qué consiste la educación híbrida

En este enfoque se aprovechan los encuentros sincrónicos para realizar todo aquello que no puede realizarse de manera asincrónica: debates para incentivar el intercambio, presentaciones grupales y actividades prácticas, entre otras. Estos encuentros, que pueden desarrollarse tanto de forma  presencial como a través de plataformas de conferencias web, deben aprovecharse para afianzar los vínculos afectivos entre los estudiantes y docentes.

Las actividades asincrónicas, por otro lado, comprenden las tareas que el docente asigna y que los estudiantes realizan a su propio ritmo. Para poder llevarlas adelante, resulta esencial el uso de tecnologías (plataformas, software, equipamiento) y el desarrollo de competencias digitales por parte de los docentes y estudiantes. Las actividades asincrónicas promueven la autonomía, la autorregulación y la metacognición, entendida como el conocimiento que los sujetos tienen respecto al propio aprendizaje.

Claves para la implementación de la educación híbrida 

  • Este tipo de enseñanza demanda nuevas habilidades y cambios en la forma de concebir la educación ya que se centra el proceso de aprendizaje en el estudiante y el desarrollo de competencias transversales claves para la vida. El docente adopta el rol de tutor y facilitador de aprendizajes, y es un acompañante del proceso. Podemos pensar aquí un modelo de aula invertida. Además, pueden fomentarse espacios de intercambios con otros colegas para reflexionar sobre las propias prácticas y mejorar la enseñanza.
  • Este modelo de enseñanza-aprendizaje implica el desarrollo de plataformas y software que puedan contemplar las posibilidades de conectividad de los estudiantes para acortar la brecha que se pueda generar. La familia, en el caso de los primeros niveles escolares, debe acompañar y ser parte del proceso.

Ventajas de la educación híbrida 

Esta nueva modalidad ofrece diversos beneficios:

  • Permite el aprendizaje personalizado, el cual se adapta a los intereses, motivaciones y necesidades de los estudiantes.
  • El uso de herramientas de analíticas de aprendizaje brinda información y datos respecto al desempeño de los cursantes, lo que posibilita realizar ajustes en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • Se promueven las metodologías activas, gracias a las cuales el estudiante construye su propio aprendizaje con el acompañamiento del tutor y junto a sus pares. Se busca que el estudiante reflexione respecto a su propio proceso, volviéndose así más autónomo y capaz de continuar incorporando conceptos, destrezas y habilidades para y durante toda su vida.

En este momento de cambio los procesos se caracterizan por ser dinámicos. Entonces, debemos encontrar el equilibrio entre las distintas formas de estar conectados sabiendo que será un desafío que todos los actores del sistema educativo (instituciones, docentes, estudiantes y familias) tendrán que enfrentar en pos de un intercambio de calidad y mejores prácticas con nuestros estudiantes. Además, es fundamental poder construir un sistema educativo resiliente que pueda funcionar, innovar y aportar nuevas reglas, en diferentes enfoques y en otras dimensiones, asegurando la continuidad pedagógica. El desafío, siempre, es el aprendizaje, recuperando aquellas prácticas existentes que han funcionado y fusionándolas y resignificándolas en este nuevo paradigma de cambio. Fomentar el desarrollo profesional continuo orientado hacia las diferentes propuestas metodológicas y la adquisición de competencias digitales es clave para que esto funcione.

Fuente: https://www.net-learning.com.ar/blog/infografias/educacion-hibrida-hacia-la-construccion-de-una-propuesta-educativa-resiliente.html